martes, 21 de julio de 2009

El otro día encontré una tienda dentro de una gasolinera que se llama el capulí, en temporada deberían vender jucho

miércoles, 15 de julio de 2009

¿si cachan q árbol se cayó?

lunes, 13 de julio de 2009

La semana pasada el 9 de julio (cumple de mi ñaña) se cayó un árbol enorme sobre el CCI.
Un dios que se resbaló en la mugrienta vereda y se dejó morir, en este acto suicida el árbol aplastó 5 carrotes de esos que sirven para transportar a una sola persona de la casa al supermaxi.
Quería matarnos, lo que este eucalipto había planeado durante 60 años era darse la vuelta, aplastar y patear el casa tosi para vomitar todas sus hojas en el multicines y prenderse en llamas.

Ver noticia en la prensa semi amarillenta clik

sábado, 4 de julio de 2009

Hijo querido,
No quiero caer de nuestro árbol de capulí, lo veo hermoso, grande, fuerte, brindándonos generoso lo mas dulce y delicioso de sí, que junto a nuestros recuerdos de épocas de candor, felicidad y amor, es el alimento que en días como hoy necesito para no dejarme caer. Nuestro árbol de capulí no cayó cuando vendimos la casa, escogió vivir en nuestro corazón. Tiene un retoño que habita en la Flacso que seguro endulza recuerdos, memorias de personas muy serias, sabias, preparadas, ocupadas, que a lo mejor piensen y esto? broma?, Chiste?, ilusión?, que mismo?, yo creo que el capulí, es lo que es y si bien no está en un huerto, nadie puede negar que en compensación está rodeado de mucho conocimiento, sabiduría, y que él muy bella y naturalmente, demostrará siempre lo que que es: un capulí inteligente que aprovecha todo lo que tiene alrededor para crecer, ser mas capulí, creo que cuando florece nos dice que está feliz con lo que es, donde le ha tocado vivir y aceptarse capulí, y cuando nos comparta sus frutos, nos estará diciendo gracias por el agua, el tiempo, los pensamientos, las miradas, por no hacerme sentir fuera de lugar, yo también les quiero.
No sabes cuanto te quiero mi davicho capulí , besos y bendiciones mamá

viernes, 3 de julio de 2009




Michael, Mazinger, Jefferson y el parque de la flakso.
El monumento es como una materialización de la memoria, un lugar/objeto que nos dice qué y cómo debemos recordar "en este sentido operaría del mismo modo que la nación --- es decir, como el espacio donde combaten por la hegemonía distintos proyectos nacionales, comunitarios o regionales" (Hugo Achugar).

martes, 30 de junio de 2009

¡¡¡¡ MENSAJEA !!!! al 093937571 con la palabra CAPULICHO y recibirás tu capuliseta.

martes, 23 de junio de 2009

time lapse desde el primer día

domingo, 14 de junio de 2009

"Somos los que Estamos"
Estoy trabajando en un álbum de cromos (como los que se coleccionaban en el cole; Mazinger, Super Capeones, FIFA, Dinosaurios, Héroes de la Patria, Kandy, etc).
No sé todavía cuántos cromos ni la forma final, estoy tratando de graficalizar conceptos, teorías, autores, antropólogos visuales (X men), etc. 
"Llena tu álbum, séllalo y participas en el sorteo de fabulosos premios" (aún no puedo confirmar los premios pero está a lo bestia).
Premio especial para el que llene primero el álbum.

domingo, 7 de junio de 2009

(faltan 521 días)

auuu, me duele la teja. 

Me siento burro, veo que mi esfuerzo en mantener la mente dispersa realmente funcionó, me cuesta mucho conectarme con una escritura y estructura académica.  

Se rompió un soporte y una tonelada de teoría cae sobre mi (es difícil no mancharse). 

Este fin de semana encontré un límite y decidí huir y refrescar mi espíritu. 

La realidad siempre se impone y siento que mi traje de spiderman hace que todo se resbale. Eso es lo terrible existen cosas que no puedo cambiar y se rompen ante mi, el planeta está hecho hecho mierda como el sentido de humanidad

Ya enchufado y renovado me doy cuenta que mi límite es pequeño.

martes, 2 de junio de 2009




colaboraciones:

1) Juan zabala 

2) Nadie

3) dibujo colectivo 

4) Alejo Cevallos 

domingo, 24 de mayo de 2009

Al capulicho

“Cuando estaba en tierra veía el vuelo de los pájaros y me obnubilaba. De vez en cuando veía con una mezcla de fascinación y horror cómo estos pájaros más pequeños y otros mamíferos eran devorados por aves de rapiña. Para mí todos los seres voladores eran simplemente aves y eran seres que tenían un don que yo no poseía. Por mucho tiempo deseé tener alas y al no tenerlas me hundí en mis propias fantasías, contando historias de vuelos que nunca había realizado.

Un día tuve mucha hambre. Las fantasías no me alimentaban y hacían que las demás personas de mi nivel terráqueo se alejaran de mí. Les fastidiaba mis historias. Pero yo en ese fastidio solamente leía intolerancia, sin razón y envidia y me quejaba todo el tiempo por eso. Como quedé muy sola se me hacía cada vez más difícil encontrar alimento, hasta que una vez, mirando hacia las copas de los árboles, descubrí algo parecido a unos frutos. Mi hambre me impulsó entonces a subir por el árbol. Al principio tuve muchas dificultades y me frustraba porque los frutos más bajos estaban aún verdes. Debía esforzarme más y superar mis limitaciones para llegar a los frutos maduros. De esta manera, me alimentaba de los frutos verdes para seguir acumulando energías. Puesto que tenía miedo de mirar hacia abajo, me concentré mucho en seguir subiendo. Mi hambre me obligaba a concentrarme en la supervivencia.

Poco a poco fui llegando hasta donde los frutos son más maduros, dulces, deliciosos y fragantes. Para cuando esto había sucedido, me había convertido ya en una diestra escaladora de árboles. Feliz por el descubrimiento y muy nutrida por los buenos frutos de las altas copas, me arriesgué a mirar en todas direcciones… y lo que descubrí fue maravilloso.

En primer lugar ví que de aquel árbol se nutrían toda clase de animales: insectos, pájaros y monos. También ví que aquellas aves a las que tanto admiraba, en realidad volaban mucho más bajito de lo que yo me imaginaba y que las aves a los que yo llamaba de rapiña, se elevaban muchísimo más alto, por lo que comprendí por qué necesitaban aquel tipo de dieta y sentí mucho respeto por el modo de vida que tenían. También pude divisar a las personas del nivel terráqueo y observé como muchas de ellas, creyendo que luchaban en bandos diversos, en verdad servían a personas manipuladoras, que ocupaban niveles apenas más altos que el terrenal. Inclusive había algunos que salían de cuevas muy oscuras y la gente no los veía porque estaban discutiendo o creyendo defender posiciones diferentes.

Entonces me fijé en que también yo había estado antes en la misma situación y que al haber subido a aquel árbol había encontrado una alternativa maravillosa. Comprendí que soy un ser terráqueo y que encerrarse en fantasías acerca del propio ego es molesto. También comprendí que codearse con todo lo que tiene alas, no es sinónimo de admirar a los mejores, ya que desde el árbol contemplé tantos niveles distintos de vuelo. Finalmente amé profundamente a los árboles porque me conectaron con la tierra y con el cielo y porque ahora tenía algo importante, sencillo y maravilloso que mostrarles a las personas. Pero antes, debía tener cautela y hacer notar mi cambio para que las personas no se confundieran otra vez con mis fantasías. Por ello, cada vez que estoy en tierra, procuro no intervenir en aquellas discusiones que me desenfocan de la realidad y que alimentan a los manipuladores. También estoy alerta ante los comentarios, que no son más que un cebo para ubicar a las personas en bandos que son distintos solamente en apariencia. No acepto ofertas de quienes manipulan, aunque la verdad es que estos astutos seres se dan cuenta de mis cambios y no se me acercan más. Y finalmente, y lo más importante, protejo a los árboles, en sí mismos pero también como metáfora de las mediaciones con las personas, con el conocimiento y con mi propia alma. Ya no escalo posiciones, escalo por los árboles, no para conquistar su copa, sino para nutrirme de sus deliciosos frutos, dormir con los monos y bajar para abrazar su tronco tan fresco y agradecerles por existir.

La política de los árboles está basada en discernir y recoger lo más nutritivo y propicio para crecer y ese crecimiento  consiste en adaptar y adoptar variadas formas que los vuelven únicos, aumentando en cada año de crecimiento la fortaleza de su identidad; consiste en hacer circular la savia que corre por su ser y ofrecerla de manera creativa a todos los seres que le rodean. Los árboles ofrecen clorofila a los comedores de hojas; flores a los comedores de polen; madera a los picoteadores de resina y frutos para todos y todas. Ofrecen auténticos manjares con toda generosidad. A nadie obligan a servirse de su savia de un modo que no agrade. No he visto a ningún árbol obligando a un insecto a extraer polen de las hojas o a un pájaro carpintero a hacer su casa en las hojas. Por eso son savios (con v de savia) y  no como ciertos sabios (con la otra b de… sí, esos que no saben  que el árbol que nace doblado sigue dando su faz al cielo) que no titubearían en trocear, exprimir y hasta quemar todo aquello que no se ciña a sus reglas.

Gracias a que ahora soy alumna de los árboles, un ser no humano, soy un mejor ser humano, una gran escaladora y por fin logré ser lo que siempre quise cuando fantaseaba con volar: una verdadera y original observadora )”

Jeanneth Yépez